jueves, 15 de enero de 2015

Articulo de prensa sobre la edad del pavo y los móviles


Queridas Familias,

Os mandamos este artículo por si fuera de vuestro interés y los consejos de la Policia n
Nacional sobre el uso seguro de internet.



La edad del pavo, en digital

La generación menor de 15 años es la primera que inicia la adolescencia con móvil propio

Los padres, desorientados ante la poderosa atracción de sus niños por las redes sociales


Sara, Sauditu, Hugo, Isa y Kacper muestran sus móviles. / Santi Burgos

Sara, de 13 años, está de morros con sus padres. Se siente víctima de una injusticia. A pesar de sus buenas notas, han decidido confiscarle el móvil a las 11 de la noche, después de pillarla whatsappeando en la cama de madrugada. Al principio, protestó, clamó, chantajeó. Ahora, es ella la que le tira muy digna el teléfono a su madre, autora de este reportaje, antes de anunciar, cual rea rumbo al patíbulo, que se va a la cama. Sara era, dice su madre, “un bebé adorable”. Una niña risueña, cariñosa y siempre dispuesta a todo. Hasta que, súbitamente, mutó en la chica “contestona, indolente y alérgica a las efusiones” que describen hoy sus progenitores. Una adolescente de libro.
Sara está en plena eclosión hormonal. “Tengo un pavazo que no me tengo”, admite, entre ofendida y orgullosa. Nada que no pasara en su día su hermana Irene, hoy casi una adulta oficial a sus 17 años y medio. La diferencia es que, mientras Irene cruzó la delicada frontera entre niñez y adolescencia acompañada del ordenador situado en el salón de la casa, Sara lo está haciedo con el mundo, su mundo, incrustado las 24 horas en la palma de su mano en la pantalla de su teléfono móvil.
Irene, siendo nativa digital, ha tenido que migrar del PC al móvil. Sara, es nativa movildigital pura. La edad del pavo siempre fue difícil, pero el nuevo pavo digital tiene desorientados a muchos progenitores que, como los de Sara, compraron el móvil a sus niños para tenerlos más controlados, y han terminado con sus hijos localizados, sí, pero abducidos por una pantalla en la que no saben muy bien qué hacen ni con quién.
“Les estáis dando un BMW y les dejáis conducirlo solos, sin carné ni seguro. Vuestros hijos son digitales, y como vosotros no, renunciáis a controlarlos y a ponerles normas. No vale. Si le dáis una herramienta, tenéis que conocerla. Si os preocupáis de saber quiénes son sus amigos en la vida real, hacedlo también en la digital”. Esther Arén, inspectora jefe de la Unidad de Participación Ciudadana de la Policía, usa un estilo deliberadamente provocador para advertir a los padres sobre los riesgos de Internet y las redes sociales en conferencias como la que imparte hoy en el Instituto Dámaso Alonso de Madrid, invitada por la dirección y la AMPA del centro.
El auditorio, padres y madres universitarios de clase media, recibe la charla asintiendo con la cabeza y sintiéndose personalmente aludido, según dirán luego. “Algunos, os quedaríais de piedra al ver el vocabulario y las fotos que suben vuestros hijos a las redes. No vale decir que no sabéis. Nunca es tarde. Se puede aprender a conducir a los 40. Habladles. Ponedles normas. Horarios. Haceos un perfil. Ved a quién y quiénes les siguen. El móvil se lo pagáis vosotros, y el wifi. Que no os chantajeen con su intimidad. Son vuestros hijos, son menores y son vuestra responsabilidad”, concluye Aren, de 45 años, urgida por los whatsapps que su hija, de 13, lleva enviándole hace exactamente el rato que mamá debería haber acabado de trabajar. Parece que el control es mutuo.

Si mi madre se mete en  mi Instagram, está invadiendo mi intimidad
Sara, 13 años
Jesús Pernas, de 48 años, director del colegio público de Los Santos de la Humosa (Madrid), padre de un chico de 14 años, yconsultor de redes y menores, tiene una visión diferente. “Si la policía tiene que venir a mi colegio, mal lo estoy haciendo como educador, y como padre”, explica. “Lo que es increíble es que Internet y las redes no estén presentes en el currículo escolar desde Primaria, cuando ocupa el 99% de su tiempo libre”, deplora. Pernas no comparte la recomendación de Arén de espiar a los hijos. “Prohibirles y amenazarles es criminalizarles, reconocer nuestro fracaso e invitarles a mentirnos. Ellos buscan en la red lo mismo que nosotros a su edad: el amor, la reafirmación, la emoción. Un chico suele ser en la red como es en la vida real. Ya no se sienten niños, están en un momento de búsqueda, han de decidir su camino. Ahí es donde tienen que estar los padres. Ese es el verdadero abismo, lo de la brecha digital es una excusa. Los padres hoy somos la generación XXL: nos viene todo grande. Hay que ponerte ante tu hijo y compartir su miedo. Hacer con él un trabajo emocional. Si le conquistas en la vida real, lo tendrás en la digital. Lo que no vale es quitarles el móvil. No es el futuro, sino el presente”.
Hoy es viernes por la tarde y Sara ha quedado con sus amigos Hugo, Sauditu, Isa y Kacper en el jardín situado junto al antiguo parque de bomberos de Alcalá de Henares (Madrid), donde residen. Así, “Bomberos”, se llama el grupo de Whatsapp a través del que se han citado, y por el que se intercambian mensajes, fotos, vídeos, y emoticonos a discreción durante todo el tiempo en el que no están juntos, incluso estándolo. Aunque todos empezaron con el “móvil patata”, la terminal básica que sus padres les compraron a los 10 o 12 años para “tenerlos colocados”, hoy todos tienen móvil con Internet. Ya son mayores. Además deWhatsapp, tienen perfil en Instagram —red de fotos y comentarios—, Snapchat —aplicación de conversación e imágenes que desaparecen a los 30 segundos— y Ask —red de preguntas y respuestas anónimas—, entre otras aplicaciones, juegos y redes. Menos para hablar, funden su tarifa en esas actividades. Lo hacen porque les gusta “sentirse siempre con los amigos, enterarse de cosas, cotillear, y, sí, gustarle a la peña”. “A ti también te gusta que te sigan en Twitter”, espeta Sara a su madre.

Prohibirles y espiarles es admitir nuestro fracaso. Hay que acompañarles
Jesús Pernas, consultor de redes y menores
Salvo la reciente limitación horaria de Sara, y Hugo, a quien solo le dejan usarlo el fin de semana, todos usan su móvil sin injerencias paternas. Todos conocen a alguien a quien han insultado con epítetos como “maricón”, “bollera”, “foca” o “furcia” en las redes. Pero ellos, no. Todos suben fotos. Pero ninguna ligeros de ropa o en situaciones comprometidas, aunque el último cotilleo es que una conocida envió una foto desnuda a otro chaval, y acabó “rulando por todo Alcalá”. Todos saben los riesgos a los que se exponen. Pero todos “controlan”, aseveran con el gesto de superioridad de los adolescentes de toda época.
Sara aprovecha su público y cuenta, indignadísima, cómo su madre la “amenazó” con hacerse un perfil en Instagram para controlar sus fotos. “No confía en mí. No sé por quién me toma. Ni siquiera me deja ese poco de intimidad”, se duele, sin reparar en que cualquiera puede ver sus fotos en esa red. Sauditu, se solidariza con ella: “Yo tampoco quiero que me siga mi madre. Imagina que subo una foto y alguien comenta: “Me pones  perraco”. Yo sé que es una broma, y me hace gracia, pero mi madre lo malinterpretaría”.
—¿Y si lo dice un desconocido?
—Le ignoraría, y si sigue molestándome, le bloquearía, y punto.
Para Sara y sus amigos, la vida es simple. Pero la realidad es más compleja. Hay ciberacoso escolar. Hay grooming, adultos que se hacen pasar por niños para lograr imágenes o favores sexuales. Hay niños que quedan con desconocidos. Hay casos de adicción a las redes. Hay suicidios. Por haber, hay hasta expertos que aconsejan no permitir el uso del móvil hasta los 16 años, cuando el 83% de los chicos de 14 ya tienen uno.
La inmensa mayoría de los niños y adolescentes usan el móvil para comunicarse y divertirse sanamente. La supervisión, los límites y las normas paternas —recomendadas por todos— parecen estrategias de sentido común para atravesar esa edad, la del pavo, que solo se cura con el tiempo. Dice Ícaro Moyano, consultor digital, y antiguo ejecutivo de Tuenti, que “en Internet, no hay años humanos, sino años perro. Un año en la vida digital, es como cinco o seis en la vida real. Y tres o cuatro años son una generación”. La que separa a Irene de Sara.

 CONSEJOS DE LA POLICIA NACIONAL

Uso seguro de Internet
MEDIDAS A ADOPTAR POR LOS PADRES, RESPECTO DE SUS HIJOS
  • Hay que establecer unas reglas de uso y sus consecuencias.
  • Adaptar sus horarios escolares y de estudio a la utilización de ordenadores.
  • Controlar los tiempos de uso.
  • Enseñarles a no solicitar productos sin aprobación familiar.
  • Ayudarles, en la medida de lo posible, a realizar sus trabajos, estudios, búsquedas, etc.
  • Motivarlo para que realice sus propias búsquedas sobre temas de interés, tanto para sus trabajos escolares como para la propia familia.
  • Comentarles los efectos perjudiciales y beneficiosos que causa la intimidad al hacer uso de la red.
  • Hablarles de los peligros del chat, donde se pueden confundir, al "chatear", con supuestos amigos que no resultan tales, prestando especial atención a los contenidos sexuales.
  • Controlar las facturas telefónicas.
  • Establecer presupuestos para gastos en línea y supervisar que se cumplen.
  • Hacer comprobaciones periódicas sobre el uso que los hijos hacen del ordenador y, sobre todo, de la red.
  • Educar a los hijos sobre las consecuencias de romper las leyes.
  • Dedicar especial atención a los juegos que los hijos suelen recibir, intercambiar o copiar. No todos son divertidos, los hay peligrosos y violentos.
  • No se deben dejar convencer sobre las supuestas ventajas económicas que suponen las compras de copias ilegales de juegos, software, peliculas, etc.
  • Intercambiar conocimientos con los hijos sobre novedades informáticas.
  • Animar a los adolescentes que muestran un determinado interés por la informática a compartir esos conocimientos con otros hermanos, familiares, amigos, etc.
  • Revisar los contenidos que puedan ser perjudiciales para su educación y desarrollo (temas pornográficos, violentos, racistas, etc.)
  • Usar proveedores solventes.
  • Valorar la posibilidad de instalar filtros y programas de control para acceso a determinadas actividades.
  • Consulte las páginas especializadas en medidas de seguridad.
MEDIDAS A ADOPTAR POR LOS HIJOS
  • Avisar, inmediatamente, a los adultos, si aprecias contenidos que puedas considerar peligrosos o, simplemente, si los ves raros.
  • No des tus datos personales, si no estás seguro del destinatario o si consideras que no son necesarios.
  • No envíes tus fotos o las de tu familia ni cualquier información sobre ellos, sin autorización de tus padres.
  • No entres en páginas de contenidos no aptos para tu edad.
  • Si vas a tener encuentros físicos con alguien que has conocido en la red, consúltalo, antes, con tus padres o tutores.
  • No contestes a mensajes extraños; incluso, a los que te adjuntan ficheros que desconocen su orígen, obviando abrirlos.
  • No accedas a zonas que solicitan dinero, números de tarjetas de crédito, inversiones, etc.
PRECAUCIONES EN TRANSACCIONES ECONÓMICAS
  • No abandonar las copias de los resguardos de compra en las proximidades de los Terminales de Punto de Venta (T.P.V.), pues contienen información sobre las tarjetas que puede ser utilizada tanto en Internet como fuera de red.
  • No utilizar la tarjeta, si el establecimiento no merece su confianza. Se conocen casos en los que ese ha utilizado el número de la tarjeta y el nombre de su titular, por personal del propio establecimiento.
  • No introducir el número de la tarjeta en páginas de contenido sexual o pornográfico, en los que se solicita como pretexto, para comprobar la mayoría de edad.
  • No facilitar más datos personales de los necesarios.
  • Al enviar información, compruebe que, en la parte inferior del navegador Explorer, aparece un candado amarillo o un candado cerrado, en el caso de Nestcape. Esto indica que sus datos viajan encriptados.
  • Compruebe que los cargos recibidos se corresponden con los realizados.
PRECAUCIONES SOBRE EL CORREO ELECTRÓNICO
  • No abrir mensajes de correo, de origen desconocido. Eliminarlo, directamente
  • No ejecutar ningún archivo adjunto que venga con mensajes sugerentes
  • Adopte las medidas necesarisa, cuando le ofrecen "regalos" sustanciosos y, para recibirlos, tiene que llamar por teléfono a prefijos 903/ 803/ 807/ 906 ( este último en algunos casos es un número de tarifación especial)
  • No facilitar la dirección electrónica con "demasiada" ligereza
  • Tenga activado, constantemente, un antivirus
  • Visite páginas especializadas sobre seguridad informática
  • Para que sus datos viajen seguros, envíe sus mensajes cifrados
MEDIDAS DE SEGURIDAD PARA USUARIOS PARTICULARES
  • No facilitar datos personales si no existe una completa seguridad sobre quién los va a recibir
  • No facilitar más datos personales que los necesarios
  • Exigir, siempre, "conexiones seguras". Asegúrese que, al transmitir datos sensibles, en la parte inferior del navegador Explorer, aparece un candado amarillo y, en el caso de Nestcape, un candado cerrado
  • Comprobar los certificados de seguridad, en páginas que requieren datos personales
  • Utilizar un buen producto antivirus y actualizarlo, frecuentemente
  • Extremar la precaución en los archivos que reciben en sesiones de chat
  • Actualizar los sitemas operativos y navegadores, con los parches que publican las firmas especializadas de software
MEDIDAS A ADOPTAR POR PEQUEÑAS EMPRESAS
  • Cambiar las contraseñas, periódicamente
  • Exigir contraseñas de calidad
  • No dejar las contraseñas guardadas en el disco duro
  • Confiar la gestión de la red a un responsable
  • Diseñar un protocolo del uso de la red
  • Controlar las operaciones y transaciones, en horario no habitual por ello
  • Establecer una política adecuada de copias de seguridad
MEDIDAS A ADOPTAR POR GRANDES EMPRESAS
  • Confíe la seguridad informática a un responsable cualificado
  • Control sobre personas externas a la empresa que, en determinadas ocasiones, tiene acceso a equipos informáticos por cuestiones de reparaciones, desarrollo, mantenimiento, etc
  • Actualización constante del software
  • Consultar con empresas especializadas del sector
MEDIDAS PARA EVITAR FRAUDES TELEFÓNICOS
  • Control de las facturas, para vigilar si el gasto facturado se corresponde con las comunicaciones realizadas
  • Comprobar los números de teléfonos a los que se ha llamado, para identificarlos como conocidos. Se dan casos de facturaciones de llamadas no realizadas por el interesado. En ese caso, antes de adoptar otras medidas, consulte a los usuarios
  • Ante posibles sustracciones, tenga precaución con la correspondencia procedente de bancos y operadoras telefónicas para que, en caso de no recibir información puntual sobre consumos, ponerlo en conocimiento de la compañía, solicitando un duplicado y advirtiendo de lo sucedido
  • No facilitar los números de teléfono, tanto fijo como móvil, a personas desconocidas que los soliciten, bajo cualquier pretexto, ya que se han detectado casos en los que, sólo, intentan conocer las características de las línea para posibles desviaciones
  • Ante una llamada telefónica equivocada, cortar la comunicación, rápidamente, para evitar el posible desvío de llamadas con cargo a la factura de la persona que recibe la llamada
  • En el caso de tener contratada la modalidad de "llamada a tres", extremar las precauciones, ya que, con un programa informático, se puede rastrear la línea y producirse una intrusión a ella, para realizar llamadas internacionales, con cargo al titular del teléfono
  • No aceptar llamadas a cobro revertido si no se está absolutamente seguro de conocer a quien lo pide. Puede tratarse de una llamada fraudulenta y pagar gastos de cientos de euros por el engaño



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